Gestión Documental

Calidad de Imagen en Digitalización: DPI, FADGI e ISO 19264

Guía técnica de calidad de imagen en digitalización: por qué el DPI no mide calidad, cómo funcionan FADGI, Metamorfoze e ISO 19264-1, y qué exige la normativa peruana.

Rodrigo Espinoza
16 min de lectura
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Puntos Clave

  • El DPI no mide la calidad de una imagen digitalizada: mide la frecuencia de muestreo. Dos escáneres configurados a 300 dpi pueden entregar imágenes con resolución efectiva radicalmente distinta. Lo que mide la calidad real es la respuesta en frecuencia espacial (SFR), y es el parámetro sobre el que se construyen FADGI, Metamorfoze e ISO 19264-1.
  • FADGI 3.ª edición (mayo 2023) define cuatro niveles de conformidad. Para documentos textuales sueltos, las frecuencias de muestreo mínimas son 200 ppi (1 estrella), 250 ppi (2 estrellas), 300 ppi (3 estrellas) y 400 ppi (4 estrellas), cada una con una tolerancia decreciente de precisión de escala de ±5%, ±3%, ±2% y ±1% respectivamente.
  • En el Perú no existe una cifra única de DPI aplicable a todo tipo de documento. La NTP 392.030-2:2015 regula requisitos organizacionales de la línea de producción de microformas, mientras que normas sectoriales sí fijan parámetros concretos: el Anexo 5 del procedimiento general de exportación de SUNAT exige 300 dpi, blanco y negro, formato TIFF con compresión y entre 60 y 100 KB por folio.
  • La decisión de resolución y modo de color no es estética sino económica y jurídica: un máster TIFF sin comprimir de un folio A4 pesa 3.9 MB a 200 dpi en escala de grises y 104 MB a 600 dpi en color de 24 bits. Sobredimensionar la captura multiplica el costo de almacenamiento por 26 sin aportar valor probatorio adicional.

Un lote de 180,000 folios llegó digitalizado a 200 dpi, en blanco y negro de 1 bit y con compresión agresiva. Sobre el papel cumplía lo pactado: el contrato decía “escaneo a 200 dpi”. El problema apareció tres semanas después, cuando el área de cumplimiento intentó extraer automáticamente los datos de los sellos de recepción y descubrió que el binarizado había borrado la mitad de ellos. Los sellos estaban impresos con tinta violeta desgastada; a 1 bit, el algoritmo los había interpretado como fondo. No había forma de recuperarlos sin volver al papel, y una parte del papel ya había sido enviada a custodia externa en otra ciudad.

El costo del reproceso —recuperar cajas, reordenar, volver a capturar, reindexar— superó ampliamente lo que habría costado capturar bien la primera vez. Y todo se originó en una conversación técnica que nunca ocurrió: nadie preguntó qué información debía sobrevivir a la digitalización.

Este artículo trata precisamente de esa conversación. No es un artículo sobre qué escáner comprar ni sobre cómo organizar un proyecto —esos temas están cubiertos en otras entregas de este blog—, sino sobre los parámetros técnicos que determinan si una imagen digitalizada sirve para lo que se necesita: leerla, procesarla automáticamente, conservarla treinta años y, llegado el caso, sostenerla ante una auditoría o un juez.


El malentendido de fondo: el DPI no mide calidad

La pregunta que casi siempre inicia estas conversaciones es “¿a cuántos DPI escaneamos?”. Es una pregunta razonable pero incompleta, porque el DPI —puntos por pulgada, o con más precisión ppi, píxeles por pulgada— describe una sola cosa: la frecuencia de muestreo. Cuántas muestras por pulgada toma el sensor. Nada más.

Lo que determina si esas muestras contienen información útil es el sistema completo: la óptica, el enfoque, la iluminación, el sensor, el procesamiento electrónico y el algoritmo de nitidez. Un equipo con óptica mediocre, enfoque impreciso o iluminación desigual puede muestrear diligentemente a 300 ppi y entregar una imagen cuyo detalle efectivamente resuelto equivale al de una captura de 180 ppi. El archivo pesará lo mismo que una imagen buena de 300 ppi. Simplemente no contendrá la misma información.

La métrica que captura esa diferencia se llama respuesta en frecuencia espacial (SFR, por sus siglas en inglés), y es la razón por la que los marcos internacionales de calidad de imagen dejaron de girar en torno al DPI hace más de una década. FADGI lo dice explícitamente en su tercera edición: la frecuencia de muestreo “mide la resolución espacial potencial” de una imagen. Potencial. Lo que se realiza de ese potencial se mide aparte.

Cómo se mide el detalle real

El SFR se evalúa capturando un patrón de prueba normalizado y analizando cómo decae el contraste a medida que aumenta la frecuencia de detalle. De ese análisis salen dos indicadores centrales:

  • SFR50: la frecuencia a la que el sistema conserva el 50% del contraste original. Para poder compararse entre imágenes capturadas a distintas frecuencias de muestreo, se expresa como porcentaje de la frecuencia de mitad de muestreo (la frecuencia de Nyquist).
  • SFR10 o eficiencia de muestreo: la frecuencia a la que el contraste cae al 10%, expresada como razón porcentual. Indica cuánto del muestreo nominal se está aprovechando realmente.

Lo interesante es que FADGI no exige simplemente “más SFR50 es mejor”. Exige que el valor caiga dentro de una ventana. Para el nivel de 3 estrellas, el SFR50 debe situarse entre el 40% y el 75% de la frecuencia de mitad de muestreo. Quedar por debajo del piso significa pérdida de detalle: la óptica no está resolviendo. Superar el techo significa sobre-enfoque digital: el equipo está aplicando realce artificial de bordes, que produce imágenes que parecen nítidas pero introducen halos, alteran el trazo real de una firma y degradan el rendimiento del reconocimiento de caracteres.

Ese es exactamente el tipo de defecto que un pliego redactado solo en términos de DPI no puede detectar ni sancionar. Y por eso las tolerancias de FADGI incluyen un parámetro específico de nitidez (máxima modulación menor a 1.15 para 1 estrella y menor a 1.1 para 2 estrellas), destinado a impedir que un proveedor “mejore” las imágenes a base de filtros.


Los tres marcos internacionales

Existen tres referencias técnicas que estructuran hoy la evaluación objetiva de calidad de imagen en digitalización archivística. No compiten entre sí: se complementan.

Cronología

Evolución del marco técnico y legal de la calidad de imagen

  1. 1991 D.L. 681 (Perú)

    El Perú reconoce valor legal a las microformas y crea la figura del fedatario juramentado.

  2. 2004 NARA, guías técnicas

    La Administración Nacional de Archivos y Registros de EE. UU. publica sus lineamientos de creación de másteres ráster, base del trabajo posterior.

  3. 2005 NTP 392.030-2 (1.ª ed.)

    Primeros requisitos peruanos para organizaciones que operan sistemas de producción de microformas.

  4. 2010 FADGI, 1.ª edición

    El Still Image Working Group publica las guías técnicas e introduce el sistema de niveles por estrellas.

  5. 2012 Metamorfoze PIG 1.0

    Los Países Bajos formalizan sus directrices de imagen para preservación.

  6. 2015 NTP 392.030-2:2015

    Segunda edición, aprobada por RD 016-2015-INACAL/DN y publicada el 31 de diciembre de 2015.

  7. 2016 FADGI, 2.ª edición

    Revisión publicada en septiembre de 2016.

  8. 2021 ISO 19264-1:2021

    Se normaliza internacionalmente el análisis de calidad de sistemas de imagen para originales reflectivos.

  9. 2023 FADGI, 3.ª edición

    Publicada el 10 de mayo de 2023: añade la categoría de registros textuales modernos aportada por NARA.

  10. 2025 Metamorfoze PIG 2.0

    Nueva versión de las directrices neerlandesas, abril de 2025.

Fuente: FADGI, Metamorfoze, ISO e INACAL

FADGI (Estados Unidos)

Las Technical Guidelines for Digitizing Cultural Heritage Materials de la Federal Agencies Digital Guidelines Initiative son, en la práctica, el marco más utilizado en contratación pública y privada fuera de Europa. Su tercera edición se publicó el 10 de mayo de 2023, tras un borrador sometido a comentario público en junio de 2022.

FADGI organiza los requisitos en cuatro niveles de conformidad, expresados en estrellas:

Nivel Definición según FADGI Uso típico
1 estrella Adecuado cuando la intención es servir de referencia para localizar el original, o cuando no existe capacidad de capturar a mayor nivel Índices de localización, inventarios visuales
2 estrellas Conformidad mínima aceptable para la mayoría de usos profesionales Digitalización administrativa de volumen
3 estrellas Imagen profesional muy buena, apropiada para la mayoría de propósitos Estándar recomendado para proyectos institucionales
4 estrellas El mejor nivel de imagen practicable hoy Material raro, frágil o de alto valor patrimonial

Los parámetros de conformidad para documentos sueltos —la categoría que cubre la mayoría de acervos administrativos— son los siguientes:

Parámetro 1 estrella 2 estrellas 3 estrellas 4 estrellas
Frecuencia de muestreo 200 ppi 250 ppi 300 ppi 400 ppi
Precisión de escala de reproducción ±5% ±3% ±2% ±1%
Profundidad de bits 8 8 8 o 16 16
SFR50 (% de mitad de muestreo) >30% y <95% >35% y <85% >40% y <75% >45% y <65%
Ruido en frecuencia de Nyquist <0.5 <0.4 <0.3 <0.2
Exactitud de color (ΔE2000 medio) <5 <3.5 <2
Uniformidad de iluminación (desv. estándar / L* medio) <5% <3% <1%

Para copias fotográficas las exigencias de muestreo suben a 200, 250, 400 y 600 ppi respectivamente, y para película y transparencias llegan a 1000, 2000, 3000 y 4000 ppi, porque en esos materiales el detalle relevante está a una escala física mucho menor.

Los formatos aceptados como máster de preservación son TIFF 6.0 sin comprimir o con compresión sin pérdida DEFLATE, JPEG 2000 parte 1 conforme a ISO/IEC 15444-1:2019 con compresión sin pérdida, y PDF/A.

La categoría nueva: registros textuales modernos

La incorporación más relevante de la tercera edición para el mundo corporativo es la categoría Modern Textual Records (sección 3.5), aportada directamente por NARA. Está definida para documentos creados sobre papel de oficina moderno, con tipografía impresa bien definida —tipeada, mecanografiada, impresa a láser— y contraste de moderado a alto entre la tinta y el fondo.

A diferencia del resto de categorías, no se organiza por estrellas: define una única especificación de cumplimiento.

Parámetro Especificación
Frecuencia de muestreo 300 ppi, con precisión de escala de ±2%
Profundidad de bits 8 o 16
Espacio de color Gris con gamma 2.2, Adobe RGB (1998), sRGB o similar
SFR10 (eficiencia de muestreo) >80%
SFR50 Entre 40% y 75% de la frecuencia de mitad de muestreo
Formatos máster TIFF 6.0, JPEG 2000 y PNG

FADGI advierte explícitamente que esta especificación no aplica a documentos con detalle fino ni a los que requieren alto grado de exactitud tonal o de color. Es decir: sirve para el archivo administrativo ordinario, no para el fondo histórico ni para los planos técnicos.

Metamorfoze (Países Bajos)

Metamorfoze deriva del programa nacional neerlandés de preservación de patrimonio en papel. Sus Preservation Imaging Guidelines alcanzaron la versión 2.0 en abril de 2025 y definen tres niveles:

Nivel Destinado a Tolerancia de color
Metamorfoze (estricto) Originales donde la fidelidad cromática es crítica ΔE medio ≤4, ΔE máx ≤10
Metamorfoze Light Libros, periódicos, revistas, manuscritos y dibujos técnicos ΔE medio ≤5, ΔE máx ≤15
Metamorfoze Extra Light Digitalización masiva de manuscritos y archivos ΔE medio ≤5, ΔE máx ≤15

En Light y Extra Light, el balance de blancos y la captura tonal se evalúan hasta L*20 —no hasta el negro absoluto—, porque están diseñados para originales de rango dinámico limitado. El desregistro de color se limita a un máximo de 0.5 píxeles por canal en ambos niveles.

La diferencia operativa más importante de Extra Light es que ya no exige incluir pequeños patrones técnicos (como el Q-13 o el mini colorchecker) junto a cada original, y fue actualizado específicamente para el escaneo de documentos A3 con escáneres de alimentación por hojas. Es, en otras palabras, el nivel pensado para producción de volumen.

Equivalencia práctica entre ambos marcos

Descripción general FADGI Metamorfoze
Calidad muy baja 1 estrella Sin equivalente
Calidad baja 2 estrellas Extra Light
Calidad media 3 estrellas Light
Grado de preservación 4 estrellas Estricto

ISO 19264-1:2021

La norma ISO 19264-1:2021, Photography — Archiving systems — Imaging systems quality analysis — Part 1: Reflective originals, es la pieza que faltaba: normaliza internacionalmente el método de medición, no los umbrales.

Define qué características de calidad de imagen deben medirse, cómo medirlas a partir de una sola captura de un patrón de prueba especificado, y cómo presentar los resultados. Su valor está en la repetibilidad: permite que un laboratorio en Lima y otro en Ámsterdam evalúen el mismo escáner y obtengan resultados comparables. Aplica tanto a escáneres como a cámaras digitales usadas en digitalización patrimonial.

La forma correcta de entender la relación entre los tres marcos: ISO 19264-1 dice cómo medir; FADGI y Metamorfoze dicen qué valores son aceptables.


Qué exige realmente la normativa peruana

Aquí conviene ser preciso, porque circula bastante confusión comercial sobre el tema.

El marco de las microformas

El Decreto Legislativo N° 681 (1991) es la norma que otorga valor legal a las microformas y crea la figura del fedatario juramentado con especialización en informática, cuya función es avalar el proceso técnico mediante el cual un documento convencional se transforma en archivo electrónico con valor probatorio.

La NTP 392.030-2:2015, aprobada por Resolución Directoral 016-2015-INACAL/DN y publicada el 31 de diciembre de 2015 en sustitución de la versión de 2005, se titula Requisitos para las organizaciones que administran sistemas de producción y almacenamiento, Parte 2: Medios de archivo electrónico.

El punto que suele malinterpretarse: esta norma regula requisitos organizacionales y de proceso, no una especificación fotométrica universal. Establece qué debe tener una línea de producción de microformas certificada —procedimientos documentados, roles, control de calidad, seguridad, trazabilidad, intervención del fedatario— y no una cifra única de DPI válida para todo documento. Los parámetros concretos de captura se definen en el manual del sistema de producción de cada organización certificada, que es precisamente lo que audita el organismo de certificación.

Por eso, al evaluar un proveedor, la pregunta útil no es solo “¿a cuántos DPI escanean?”, sino “¿qué dice su manual de producción certificado y cómo verifican objetivamente la calidad de cada lote?”. Este punto se desarrolla en detalle en el artículo sobre microformas digitales con valor legal según el D.L. 681.

Las normas sectoriales sí fijan cifras

Donde el Estado peruano necesita interoperar con documentos digitalizados, sí aparecen especificaciones concretas. El caso más claro y verificable es el Anexo 5, Especificaciones técnicas de digitalización de documentos, del procedimiento general de exportación de SUNAT:

Parámetro Exigencia de SUNAT (Anexo 5, RIN 22-2017)
Resolución 300 dpi
Modo de color Blanco y negro
Formato TIFF
Compresión Obligatoria
Peso por folio Entre 60 y 100 KB
Páginas por archivo Máximo 999, un archivo por documento
Equipo Resolución óptica escalable desde 300 × 300 dpi; escala de grises de 8 bits o superior

La norma añade un requisito que en la práctica genera más incidencias que el propio DPI: los documentos físicos deben ser legibles, cuidando que los sellos e impresiones no sean muy tenues, y recomienda el uso de sellos de color negro con tinta bien saturada. Es el reconocimiento explícito de que la calidad de la digitalización empieza antes del escáner.

El marco de gestión documental del Estado

El Modelo de Gestión Documental, aprobado por Resolución de Secretaría de Gobierno Digital N° 001-2017-PCM/SEGDI, aborda la digitalización como uno de sus componentes —promoviendo la transición a entornos digitales, la interoperabilidad y la conservación frente a la obsolescencia tecnológica—, pero es un modelo de procesos y componentes, no una especificación técnica de captura. Su lógica de ciclo de vida se explica en el artículo sobre el Modelo de Gestión Documental del Archivo General de la Nación.

En el plano archivístico, el AGN emitió la Directiva N° 001-2022-AGN/SG, Lineamientos para la Digitalización de Documentos con Valor Administrativo, que constituye la referencia institucional específica para entidades públicas.

Conclusión operativa: en el Perú no hay una cifra única de DPI legalmente exigible para todo documento. Hay un marco de proceso certificable (NTP 392.030-2:2015), especificaciones sectoriales concretas cuando el documento entra en un trámite determinado (SUNAT, y análogos en otros reguladores), y la libertad —y la responsabilidad— de definir parámetros técnicos defendibles en el manual de producción.


Cómo decidir resolución y modo de color en la práctica

La decisión debe partir de una sola pregunta: ¿qué información debe sobrevivir a la digitalización? No “¿qué se ve bien?”, sino qué tiene que poder leerse, extraerse automáticamente o probarse dentro de diez años.

Tipo de documento Resolución Modo de color Motivo
Documento de oficina impreso, alto contraste 300 ppi Escala de grises 8 bits Óptimo para OCR; preserva sellos tenues que el binarizado destruye
Documento con sellos, firmas o resaltados en color 300 ppi Color 24 bits El color porta información probatoria
Documento con valor legal o probatorio 300–400 ppi Color 24 bits Debe permitir distinguir original de copia y peritar el trazo
Manuscrito, formulario con anotaciones a lápiz 400 ppi Color 24 bits Trazo débil y bajo contraste exigen mayor muestreo y rango tonal
Plano técnico, documento de gran formato 400 ppi Escala de grises o color Líneas finas y textos pequeños; ver artículo específico sobre planos
Fotografía o material con anexo fotográfico 600 ppi Color 24 bits Categoría fotográfica de FADGI; detalle a escala menor
Documento degradado, patrimonial o único 600 ppi o más Color 24 bits Captura única; no habrá segunda oportunidad
Papel térmico, fax, impresión de matriz de puntos 400 ppi Escala de grises 8 bits Contraste bajo y degradación progresiva del soporte

El caso del blanco y negro de 1 bit merece una advertencia explícita. Es la configuración más barata en almacenamiento y la más rápida en transmisión, y por eso sigue apareciendo en pliegos. Pero es una decisión irreversible y destructiva: el binarizado descarta toda la gradación tonal en el momento de la captura. Sellos con tinta desgastada, anotaciones a lápiz, firmas de trazo débil y papel amarillento con texto de bajo contraste desaparecen o se degradan sin posibilidad de recuperación. Solo es defendible en documentos de texto impreso con alto contraste donde se ha verificado que no hay información cromática ni tonal relevante —y donde el original se conserva.

El costo real de sobredimensionar

El otro extremo también tiene consecuencias. Capturar todo a 600 ppi en color “por si acaso” multiplica el volumen de almacenamiento, el tiempo de transferencia, el costo de respaldo y el de preservación a largo plazo, normalmente sin aportar un solo dato recuperable adicional.

Datos

Peso del máster TIFF sin comprimir por folio A4, según configuración de captura

200 ppi, gris 8 bits 3.9 MB
300 ppi, gris 8 bits 8.7 MB
400 ppi, gris 8 bits 15.5 MB
300 ppi, color 24 bits 26.1 MB
400 ppi, color 24 bits 46.4 MB
600 ppi, color 24 bits 104.4 MB

Cálculo directo sobre una hoja A4 (8.27 × 11.69 pulgadas) sin compresión. Un archivo de 100,000 folios ocupa 870 GB a 300 ppi en escala de grises y 10.4 TB a 600 ppi en color.

Fuente: Cálculo propio a partir de las dimensiones físicas del formato A4

La lectura de esta tabla no es “elija siempre lo más barato”, sino que cada salto de configuración debe estar justificado por información que efectivamente exista en el original. Capturar en color un archivo de facturas impresas en láser negro sobre papel blanco multiplica por tres el almacenamiento para registrar el color del papel.


Profundidad de bits, espacio de color y compresión

Profundidad de bits es cuántos niveles distintos puede registrar el sistema por canal. FADGI exige 8 bits para sus niveles inferiores y 16 bits para el nivel de 4 estrellas. En la práctica corporativa, 8 bits por canal es suficiente para documentos administrativos; 16 bits se justifica cuando habrá procesamiento posterior intensivo o cuando el material es patrimonial y la captura es única.

Espacio de color: los espacios aceptados en la categoría de registros textuales modernos de FADGI son gris con gamma 2.2, Adobe RGB (1998) y sRGB. Lo crítico no es cuál se elija, sino que el perfil de color quede efectivamente incrustado en el archivo. Una imagen sin perfil es una imagen cuyos valores RGB no tienen significado colorimétrico definido, y su fidelidad depende de cómo la interprete cada visor.

Compresión: la distinción que importa es sin pérdida frente a con pérdida.

Formato Compresión Uso recomendado Consideración
TIFF 6.0 sin comprimir Ninguna Máster de preservación conservador Máximo peso, máxima compatibilidad futura
TIFF 6.0 con DEFLATE Sin pérdida Máster de preservación equilibrado Reduce peso sin alterar un solo píxel
TIFF con CCITT Grupo 4 Sin pérdida, solo 1 bit Documentos bitonales de trámite Solo aplicable a blanco y negro
JPEG 2000 (ISO/IEC 15444-1:2019) Sin pérdida Máster de preservación de volumen Ecosistema de software más estrecho
PDF/A Variable Objeto de consulta con capa de texto Preserva estructura y OCR; ver artículo de formatos
JPEG Con pérdida Derivado de consulta únicamente Nunca como máster: degrada en cada regrabación

FADGI permite a las agencias federales usar compresión JPEG 2000 visualmente sin pérdida de hasta 20:1 en determinados supuestos, lo que da una idea del margen que ofrece el formato cuando el volumen es el factor limitante. La política más extendida sigue siendo conservar un máster sin pérdida y generar derivados —un PDF/A con capa OCR para consulta, un JPEG ligero para previsualización—, tema desarrollado en el artículo sobre formatos de preservación de archivos digitales a largo plazo.


El flujo de control de calidad de imagen

Definir parámetros sin verificarlos no sirve de nada. Este es el circuito que debería operar en cualquier línea de producción seria:

flowchart TB
    subgraph Cal["Calibración del sistema"]
        A[Captura de patrón<br/>de prueba normalizado]
        A --> B[Análisis con software<br/>conforme a ISO 19264-1]
        B --> C{"¿SFR, ΔE, ruido y<br/>escala dentro de tolerancia?"}
        C -->|No| D[Ajuste de óptica,<br/>enfoque e iluminación]
        D --> A
        C -->|Sí| E[Sistema habilitado<br/>para producción]
    end

    subgraph Prod["Producción"]
        E --> F[Preparación física:<br/>desengrape, alisado, reparación]
        F --> G[Captura del lote]
        G --> H[Verificación automática:<br/>páginas en blanco, sesgo, recorte]
        H --> I[Inspección visual<br/>por muestreo del lote]
    end

    subgraph Ver["Verificación periódica"]
        I --> J{¿Lote conforme?}
        J -->|No| K[Reproceso del lote<br/>con causa documentada]
        K --> G
        J -->|Sí| L[Generación de derivados<br/>y capa OCR]
        L --> M[Registro de metadatos<br/>técnicos y de proceso]
        M --> N[Recaptura del patrón<br/>al cierre del turno]
        N --> O{¿Deriva respecto<br/>a la calibración?}
        O -->|Sí| P[Cuarentena del lote<br/>producido en el turno]
        O -->|No| Q[Lote liberado]
    end

Los dos puntos que más se omiten en la práctica son el último bloque y el primero. La recaptura del patrón al cierre de turno es lo que permite detectar deriva —una lámpara que envejece, un enfoque que se desplaza, un sensor que se ensucia— antes de que contamine miles de folios. Y la calibración inicial documentada es la única evidencia objetiva de que el sistema estaba en condiciones cuando se produjo el lote.

Sobre la inspección por muestreo, el criterio estadístico —tamaño de muestra, nivel de calidad aceptable, reglas de aceptación y rechazo— merece tratamiento propio y es el tema del siguiente artículo de esta serie.


Metadatos técnicos: la parte invisible

Una imagen digitalizada sin metadatos técnicos es una imagen huérfana. Los campos que deberían registrarse y conservarse junto al máster incluyen:

  • Frecuencia de muestreo real y precisión de escala verificada
  • Profundidad de bits y espacio de color, con el perfil ICC incrustado
  • Modelo y número de serie del equipo de captura
  • Fecha y hora de la captura
  • Identificación del operador
  • Resultado de la calibración vigente al momento de la captura
  • Software y versión utilizados para el procesamiento
  • Identificador del documento original y su ubicación física

En procesos con valor legal, esta información no es documentación complementaria: es parte de la cadena de custodia. Es lo que permite responder, tres años después y ante un auditor, quién capturó ese folio, con qué equipo, en qué condiciones y bajo qué control de calidad. Sin esos datos, la imagen es solo un archivo, y su valor probatorio depende de que nadie lo cuestione.


Errores frecuentes

  • Especificar solo el DPI en el pliego. Sin SFR, tolerancia de escala, exactitud de color y límite de nitidez, el DPI es un número que no obliga a nada verificable.
  • Escanear en 1 bit para ahorrar almacenamiento. El ahorro es marginal frente al costo del reproceso cuando aparece información destruida.
  • Aceptar imágenes “mejoradas” con realce automático. El sobre-enfoque altera el trazo real y perjudica el OCR. Es un defecto, no una mejora.
  • No incrustar el perfil de color. Convierte los valores cromáticos en información no interpretable de forma consistente.
  • Calibrar una sola vez al inicio del proyecto. Los sistemas ópticos derivan. Sin recalibración periódica documentada, no hay garantía sobre los lotes intermedios.
  • Usar JPEG como formato máster. Cada regrabación degrada la imagen de forma acumulativa e irreversible.
  • Aplicar una única configuración a todo el acervo. Un archivo mixto de facturas láser, manuscritos y planos no admite un solo parámetro sin desperdiciar recursos en unos y destruir información en otros.
  • No registrar metadatos técnicos. Deja la calidad como una afirmación del proveedor en lugar de un hecho verificable.

Qué llevarse de todo esto

La calidad de imagen en digitalización es un problema de ingeniería medible, no de criterio subjetivo. Existen métodos normalizados para medirla (ISO 19264-1), umbrales acordados internacionalmente para distintos niveles de exigencia (FADGI, Metamorfoze) y, en el Perú, un marco legal que otorga valor probatorio al resultado cuando el proceso está certificado (D.L. 681 y NTP 392.030-2:2015).

Lo que casi nunca existe es la conversación previa: qué información debe sobrevivir, qué se va a hacer con las imágenes en los próximos veinte años, y cómo se verificará objetivamente que el resultado cumple. Un pliego que especifica “300 dpi, color, PDF” no dice casi nada. Uno que especifica frecuencia de muestreo con tolerancia de escala, ventana de SFR50, límite de nitidez, exactitud de color, formato máster, política de derivados, metadatos técnicos obligatorios y régimen de calibración y muestreo, define un servicio que puede auditarse.

La diferencia entre ambos pliegos no se nota el día de la firma. Se nota tres años después, cuando alguien necesita leer un sello que ya no existe.

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Preguntas Frecuentes

Para documentos de oficina modernos con texto impreso nítido y buen contraste (contratos, facturas, informes, correspondencia), 300 dpi es el punto de equilibrio aceptado internacionalmente: es la frecuencia de muestreo que FADGI asocia a su nivel de 3 estrellas para documentos textuales y la que la Administración Nacional de Archivos y Registros de Estados Unidos fijó para su categoría de registros textuales modernos. Por debajo de 300 dpi el reconocimiento óptico de caracteres pierde exactitud en tipografías pequeñas, sellos tenues y notas manuscritas. Por encima de 400 dpi, en cambio, el aumento de peso de archivo rara vez se traduce en información recuperable adicional para este tipo de material. Las excepciones que sí justifican mayor resolución son documentos con detalle fino, planos técnicos, fotografías, material manuscrito degradado y originales de valor patrimonial.
Porque el DPI describe cuántas muestras por pulgada toma el sensor, no cuánto detalle real preserva el sistema óptico completo. Un escáner con óptica deficiente, enfoque impreciso, iluminación desigual o exceso de nitidez digital puede muestrear a 300 dpi y, aun así, entregar una imagen cuya resolución efectiva equivale a 180 dpi. El parámetro que captura esa diferencia es la respuesta en frecuencia espacial, medida como SFR50 y SFR10 sobre un patrón de prueba normalizado. FADGI expresa el SFR50 como porcentaje de la frecuencia de mitad de muestreo, y exige que se sitúe dentro de una ventana: entre 40% y 75% para el nivel de 3 estrellas. Quedar por debajo indica pérdida de detalle; quedar por encima indica sobre-enfoque artificial, que también se penaliza.
Ambos son marcos de evaluación objetiva de calidad de imagen para digitalización patrimonial y archivística, y ambos se miden sobre patrones de prueba con software especializado. FADGI es estadounidense, nació en 2010 impulsado por el Still Image Working Group de las agencias federales y organiza los requisitos en cuatro niveles de estrellas. Metamorfoze es neerlandés, deriva del programa nacional de preservación de patrimonio en papel y organiza los requisitos en tres niveles: Metamorfoze (estricto), Metamorfoze Light y Metamorfoze Extra Light. La correspondencia práctica habitualmente aceptada es que 4 estrellas equivale a Metamorfoze estricto, 3 estrellas a Light y 2 estrellas a Extra Light. Metamorfoze es más exigente en fidelidad tonal y color para el nivel superior; FADGI cubre un abanico más amplio de categorías de material.
La NTP 392.030-2:2015 se titula requisitos para las organizaciones que administran sistemas de producción y almacenamiento, y su objeto son los requisitos organizacionales, de proceso y de control que debe cumplir una línea de producción de microformas: roles, procedimientos documentados, control de calidad, seguridad, trazabilidad y la intervención del fedatario juramentado con especialización en informática. No es una norma de especificación fotométrica que fije una cifra universal de DPI para todo documento. Los parámetros concretos de captura se definen en el manual del sistema de producción de cada organización certificada y, cuando corresponde, en normativa sectorial específica. Por eso la pregunta correcta al contratar no es solo a cuántos DPI escanea el proveedor, sino qué dice su manual de producción certificado y cómo verifica objetivamente la calidad de cada lote.
Los tres formatos que FADGI acepta como máster de preservación son TIFF 6.0 sin comprimir o con compresión sin pérdida DEFLATE, JPEG 2000 parte 1 conforme a ISO/IEC 15444-1:2019 con compresión sin pérdida, y PDF/A. TIFF sin comprimir es la opción más conservadora y la de mayor soporte a largo plazo, a costa de peso. JPEG 2000 sin pérdida reduce significativamente el tamaño manteniendo integridad, pero depende de un ecosistema de software más estrecho. PDF/A es apropiado cuando el objeto de preservación es el documento completo con su estructura y capa de texto, no solo la imagen. Una práctica extendida es conservar un máster TIFF o JPEG 2000 sin pérdida y generar a partir de él un derivado PDF/A con capa OCR para consulta.
Blanco y negro de 1 bit solo es defendible en documentos de texto impreso con alto contraste y sin información cromática ni tonal relevante, y aun así destruye irreversiblemente sellos tenues, anotaciones a lápiz y firmas de trazo débil. Escala de grises de 8 bits es el mínimo prudente para la mayoría de acervos administrativos, porque preserva gradaciones que el binarizado elimina y mejora el rendimiento del OCR. Color de 24 bits es obligatorio cuando el color porta información: sellos, firmas en tinta azul, resaltados, papel timbrado, documentos con anexos fotográficos o cualquier material con valor probatorio donde deba poder distinguirse un original de una copia. Ante la duda en un proyecto con valor legal, el criterio conservador es capturar en color y generar derivados más ligeros para consulta.